Deja de hacer Dieta y mejora tu relación con la Comida

Si eres de las personas que empiezan una dieta, la dejan, vuelven con otra dieta distinta, vuelven a dejarlo… y así año tras año, retomando algunas antiguas dietas o dejándose llevar por dietas muy extremas de influencers, instagramers o de algún «colegui» que le ha dicho que ha perdido 10 kilos en poquito tiempo. Si eres de estas personas, deberías seguir leyendo porque esto es para ti… ¿Y si dejaras de «hacer dietas»… y empezaras a mejorar tu relación con la comida?

¿Te suena esto?

“Empiezo el lunes con una nueva dieta.”
“Hoy me porto bien, mejor que la anterior vez que me puse con la dieta del «cucurucho».”
“Mañana sí estaré listo para seguir los consejos de «CachitasFitFluencer», pero hoy no, hoy no cuenta.”

Y seguirás así mes tras mes, año tras año… con la consiguiente frustración, culpa, y un paquete de galletas extra vacío.

No es que NO tengas fuerza de voluntad. Es que estás luchando contra tu propia biología.

Durante años, nos han vendido la idea de que el cambio empieza con una “dieta estricta”: en cierto modo, llevar una dieta nos puede ayudar no solo a perder peso, perder grasa, etc sino también debería enseñarnos a comer con más cabeza, a coger buenos hábitos de alimentación. Lo que es cortar «esto», eliminar lo «otro», y pesar cada gramo como si tu cuerpo fuera una máquina que obedece órdenes, no te hará otra cosa que volver a fracasar.

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Tu cuerpo responde a señales, no a reglas.

Y cuando vives en modo “todo o nada” (comida “buena” vs. comida “mala”), activas un ciclo tóxico:

restricción → ansiedad → atracones → culpa → más restricción.

El resultado no es grasa perdida… es agotamiento emocional.

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🔍 3 SEÑALES DE QUE NO NECESITAS OTRA «DIETA»… sino sanar tu relación con la comida:

  1. Comes “perfecto” entre semana… y el fin de semana pierdes el control.
    No es falta de disciplina. Es tu cuerpo reclamando lo que le has negado.
  2. Tu estado de ánimo depende del número de la báscula.
    Si un kilo arriba te hace sentir un fracaso, estás confundiendo tu valor con una medida.
  3. Ves ciertos alimentos como enemigos (el pan, el arroz, la fruta, el aceite…).
    Pero ningún alimento te traiciona. La traición está en la culpa que le añades.
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¿QUÉ PUEDES HACER HOY (sin cambiar tu menú)?

Escucha tu hambre real: come solo cuando notes señales físicas (estómago vacío, energía baja), no emocionales (aburrimiento, estrés, tristeza).

Dale permiso a todo: sí, hasta al chocolate. Cuando algo deja de estar prohibido, pierde su poder obsesivo.

Cena sin pantallas: reconecta con lo que comes, mastica despacio, y detente cuando notes saciedad (no cuando el plato esté vacío).

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En resumidas cuentas, tu objetivo no es “tener un cuerpo de revista”. Es tener un cuerpo que te lleve lejos, una mente en paz, y la libertad de disfrutar una cena con amigos… sin que un trozo de tarta te arruine el día.

Eso no se consigue con dietas extremas. Se consigue con hábitos sostenibles, autoconocimiento y compasión contigo mismo.

Y si hoy te sientes atrapado en ese ciclo de culpa y restricción… no estás solo. Yo también he estado ahí. Y por eso, hoy no te vendo un «plan milagroso». Te invito a construir una relación más sana, honesta y libre con la comida.

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— Luis Fco. García Muñoz
Entrenador Personal & Coach Nutricional

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